Crónica del "Partido del Siglo"

December 26, 2017

CUANDO EL ESPECTÁCULO LE GANÓ AL RESULTADO

 

            Hacía muchos años que no organizaba algún espectáculo relacionado con el Padel. Casi que me había olvidado de la magia que representaba estar inmerso en la dinámica del deporte más insólito que debe haber aparecido en el Siglo XX. Insólito por sus vaivenes y sus aristas socio-culturales, sobretodo en Argentina.

 

            Tuve el enorme privilegio de ser protagonista directo desde las mismísimas entrañas de la disciplina; desde aquella mágica década del 80, donde todo fue vocación y pasión, pasando por los circuitos semi-profesionales y los Hispano-Argentinos de la década del 90, hasta mi despedida injústamente angustiosa con el Mundial de Sevilla del 92, donde con Jorge Galleotti, en un esfuerzo titánico, construimos la segunda cancha de vidrio y la presentamos en la Isla de la Cartuja en Sevilla para las finales de ese evento.

            Los años hicieron que uno fuera un espectador pasivo de los cambios que sobrevinieron con las nuevas paletas de goma y canchas mejoradas con pisos sensiblemente diferentes.

            El Padel reemplazó al Paddle y una nueva era de jugadores y medios de comunicación dio paso a una súper profesionalización que puso al deporte en un producto más de consumo masivo.

            Los cultores del “Paddle Champagne” empezamos a ver plasmado en el raconto de la historia algunas hegemonías que se dieron cíclicamente, destacándose del resto de los jugadores. A saber: Década del 80, Javier y Gustavo Maquirriaín, década del 90, Alejandro Lasaigues y Roby Gattiker y en lo que va del Siglo XXI, Fernando Belasteguín y Juan Martín Diaz. Eso sin desmedro de otros enormes jugadores cuya lista sería muy larga.

            Como soy contemporáneo a las tres parejas, en mi fuero íntimo me empezó a dar vueltas en la cabeza cual era la mejor de las tres en un hipotético espacio común, y realmente fue algo cuya conciliación era virtualmente imposible.

            Más allá de las muy buenas experiencias de Javier con Roby y Pali Rovaletti, los Maquirriaín fueron una unidad conceptual donde sencillamente la puedo calificar de “monolítica”.

            Ale y Roby fue la síntesis de la belleza dentro del rectángulo, con la magia del primero sumado a la plasticidad y contundencia del segundo.

            Y finalmente el “Bela” con el “Gallego” con el impresionante record de 13 años como números uno del mundo, 16 para el pehuajense ahora en yunta con Pablo Lima.

            Con estas perspectivas toda especulación sobre una comparación es realmente odiosa, pues no hay parámetros.  El Paddle de antes es totalmente distinto al Padel de ahora, son deportes diferentes por mil razones.  No obstante en la cabeza me estaban dando vuelta algunas locuras.

            Lejos de poder contar como jugadores a los Maqui, había que poner en la cancha a los otros cuatro.  Juntar a Bela y el Gallego era un tema, con Roby dedicado al tenis era otro tema, y Ale retirado y fuera de competición más de diez años.  Aún teniendo a los cuatro, el partido por lógicas razones de alta competencia, no salía.

            Pero una de las madres del Padel, la paleta de frontón, ha dado soluciones inteligentes a las diferencias cualitativas, otorgando “ventajas” de juego a quienes a priori están por debajo, y ahí es donde se me ocurrió la posibilidad de que Bela y el Gallego jueguen con paletas de madera, mientras que Ale y Roby lo hicieran con paletas de goma. No obstante había muchos riesgos. Que el partido no “saliera”; que por usar madera se pudieran agravar las lesiones de los dos actuales profesionales; que no hubiera interés; o que directamente los jugadores no se prestaran.

            Pues bien, con Fernando decidimos hacer el espectáculo a beneficio de dos entidades de chicos con capacidades diferentes, una de Bolivar y otra de nuestro pueblo: Pehuajó, ambas apadrinadas por él mismo; y el resto fue un trámite… Todos encantados y de la mano de Clemente Vergara el escenario elegido fue el Racket Club de Palermo, el que hubo que acondicionar contra reloj.

            Un esfuerzo importante de Alejandro Trasmonte del grupo TNG, main sponsor de la exhibición y Alberto Wollmann, Director del Racket Club fue la base de sustentación del partido, al que le agregamos un condimento especial que fue mezclar las parejas, todos con la misma “herramienta” de goma, con el inapreciable aporte de los hermanos Maquirriaín que hicieron las veces de coach.  También el árbitro internacional Eduardo Willers se sumó al espectáculo y para completar la grilla volví a empuñar el micrófono para las presentaciones de rigor. 

            Todos los medios de información cubrieron a destajo el insólito desafío, y eso tuvo un responsable altamente profesional, Ariel Blanco, que revalidó sus títulos de estupendo agente de prensa.

            Otro protagonista activo fue el streaming que llevó las imágenes a todo el mundo, y que más de 4.000 conexiones convalidaron la importancia de la transmisión.  Hoy puede verse la propuesta íntegramente en YouTube buscando El Desafío del Siglo, Padel Mundial.

            ¿Cómo salieron los partidos?, es absolutamente anecdótico y casi sin importancia. Lo que es importante es que los partidos SALIERON. Y la belleza estética de la cancha en su hábitat estratégico, el agua que de estar pronosticada se acobardó y se agregó indolentemente a la propuesta, el brazo de Ale supliendo toda otra cuestión personal, la eternidad en la bella dinámica de Roby, los recursos mágicos del Gallego y esa “máquina” de jugar inagotable que exhala Fernando, hicieron que como pocas veces se da, el espectáculo supere al resultado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Juan Carlos De Marco

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