El Dios del padel vino al templo y cautivó a sus fieles

February 22, 2018

 

 

La gente llegaba al templo en busca de imágenes que mitigaran su alma. Palabras y sensaciones que se pueden apreciar en la casa de Dios. Los fieles se acercaban en busca de la palabra del cura rubio que daba la misa. Eso significaba que Dios estaba con ellos. Cientos de feligreses llegaban a la casa del señor a observar como un grupo de jóvenes y no tanto, ejercitaban su propia religión. Todos en el ámbito santificado pregonaban su misma idea, predicaban el mismo lenguaje. El ritual se repitió durante 5 días, durante toda la jornada. Una conmovedora reverencia hacia una costumbre, hacia una idea, hacia una creencia bien clara. Los fieles una vez mas no traicionaron sus principios. Centenares de cultores del mismo credo venían al templo desafiando temperaturas propias del infierno. Mientras los peregrinos se ubicaban en las gradas del templo, un pastor de otro país europeo se ubicaba en el altar junto a un grupo de colaboradores.

Ese templo supo tener su esplendor durante un poco mas de una década. En esos tiempos los fieles de esta particular religión colmaban el recinto y tenían referentes de esa congregación que marcaron una época. Discípulos del Dios que veneran fueron trascendentes en la vida de este templo. Pero detractores de este movimiento y fieles que se cansaron del mensaje fueron alejándose de esa esquina tradicional.

El Padre Mazzuchi, de origen chino, una mañana pasó por ese lugar en ruinas y consideró que era el momento de reflotarlo bajo los mismos preceptos que lo hicieron popular, brindando los mismos servicios, produciendo un efecto de contagio, invocando la misma mística. Esas ruinas se convirtieron en vida, en emoción, en lucha, en sueños, en acción. Rápidamente recobró su ritual y los feligreses volvieron en cantidad, redoblando su idea, generando que la dinastía continúe, que la descendencia siga el mismo legado.

Al paso del tiempo, la congregación nacional a instancias del Padre Mazzuchi convocaron a un encuentro diferente y los religiosos accedieron gustosos. No era para menos. Cultores de esta creencia venían de España para estar junto al Dios. Que también está en España pero su templo está en Mar del Plata. La semana llegó y cientos de fundamentalistas pudieron ver a su Dios que llegaba a traer su magia, su estirpe, su rica historia, a dejar un mensaje claro. Lo acompañaron imaginarios ángeles que lo secundaban. Lo vieron a su Dios felíz en su vuelta al templo de su ciudad.

Para el deleite de la muchedumbre, el mesías les dejó un nuevo desafío, el de volver el próximo año para seguir compartiendo su arte.

Juan Martín Díaz estuvo en su ciudad natal y jugó a un deporte llamado pádel que parece haber sido ideado para él. Todo en el marco de la “Fabrice Pastor Cup”. “El templo mundial del pádel” no podía dejar de tener en su seno al Dios marplatense de este deporte.

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J. ramirez de velasco 536 - caba - argentina

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